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Las personas que no puedes conservar

Por qué olvidamos a las personas que importaron y qué podemos hacer para que no se conviertan en solo un recuerdo que nadie reguea.

Por Equipo Hugs
7 min de lectura
#conexión #memoria #relaciones #gestos

A veces mientras navegas por redes sociales y de repente ves una foto antigua, o escuchas una canción, y de repente recuerdas a alguien que no habías visto en años. Solo por un segundo. Como si alguien hubiera encendido una luz en un cuarto que llevabas mucho tiempo sin visitar.

Y en ese segundo sientes algo. No es tristeza exactamente. Es algo más suave. Es algo como tocar el borde de un recuerdo que ya no te pertenece del mismo modo.

Lo que no sabías es que ese momento tiene una explicación muy humana. Y tiene mucho que ver con cómo tu cerebro nos conecta a los otros.

El cerebro no puede con todos

¿Te has preguntado por qué hay personas que con el tiempo simplemente desaparecen de tu vida sin que nadie haya hecho algo mal? No es porque no les importaste. Es porque tu cerebro, literalmente, tiene un límite de personas que puede mantener vivas en tu memoria.

Es como si tuvieras una mesa redonda en tu cabeza, y solo hay cierto número de sillas. Cuando la vida trae personas nuevas, algunas sillas se van liberando casi sin que te das cuenta. No es una decisión que tomes. Es algo que simplemente ocurre.

Y no es solo sobre cuántas personas conoces. Es sobre cuánta energía tu mente puede dedicar a cada una. Los que ocupan ese espacio más cercano, esa pequeña mesa de cinco sillas, son las personas con quienes te mantienes una conexión profunda. Con ellas hablas con frecuencia. Las piensas. Las sientes cerca, incluso cuando están lejos.

Después de esas cinco personas, hay otra capa: alguien que conoces bien, con quienes compartes algo real, pero que tal vez no hablaste esta semana. Y más allá de esas, hay otra capa, y otra. Cada una más grande que la anterior. Pero todas juntas tienen un límite. Un límite que no tú impusiste.

Por qué olvidamos sin querer olvidar

No es casualidad que cuando dejes de hablar con alguien durante mucho tiempo, esa persona se vaya difuminando en tu mente. Tu cerebro no es un archivo donde todo se guarda para siempre. Es más como un jardín: lo que no se riego, se va secando poco a poco.

Cada vez que piensas en alguien, que lo imaginas, que lo mencionas en una conversación, estás “regando” ese recuerdo. Lo estás manteniendo vivo. Pero cuando el contacto desaparece, cuando la vida lleva la atención hacia otros lugares, ese recuerdo empieza a perder color. No de golpe. Con el tiempo.

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Tu mente no olvida por descuido. Olvida para poder seguir conectándose.

Y esto no significa que esa persona no valió la pena. Significa que tu mente está haciendo lo que siempre hizo: intentar sobrevivir con lo que tiene. No es traición. Es simplemente cómo estamos hechos.

Las personas que se vuelven invisibles

Tal vez mientras lees esto estás pensando en alguien así. Esa persona que conociste en la universidad y con la que compartiste algo importante. O esa compañera de trabajo que te hizo reír en los días más difíciles. O alguien que conociste en un viaje y que en ese momento se sintió como si fuera a quedar para siempre.

A veces se van por razones muy simples. Alguien consigue un trabajo nuevo. Alguien se muda. La vida sigue y el tiempo hace lo que siempre hace: separa.

Y lo más curioso es que, a pesar de vivir en una época donde puedes encontrar a casi cualquier persona en una pantalla, hay gente que simplemente parece haber desaparecido. Como si el mundo fuera más grande de lo que parece. Es como si, en algún punto, esa persona dejó de estar en la versión de la vida que estás viviendo ahora.

Gesto pequeño, conexión real

Pero hay algo que puedes hacer. Algo muy sencillo que tiene un poder que tal vez no te imaginas.

Piensa en esa persona que aparece en tu mente de nada. La que no has visto en años, pero que al acordarte sientes que en algún momento fue importante para ti. No tienes que hacer nada grande. Solo lo siguiente:

💬
Envíale un mensaje. No necesita ser largo ni elaborado. Un "Hola, te acordé" es suficiente. En serio.
🎂
Felícitala en su cumpleaños. Esa fecha que tal vez aún tienes guardada en algún lugar. Un mensaje inesperado ese día puede ser más significativo de lo que crees.
🎁
Mándala algo sin razón. Una foto que te recordó algo, un meme que la haría reír, un mensaje de voz corto. Los gestos sin motivo son los que más llegan.
📝
Escríbele algo real. Como "Me alegró conocerte" o "Fuiste importante en esa etapa de mi vida". No tiene que ser poético. Solo verdadero.

No con miedo. Con amor.

No tiene que ser la persona con la que pasaste más tiempo. Ni la que te conoce mejor. Puede ser alguien que simplemente, en un momento de tu vida, te hizo sentir que estabas bien. Que no necesitabas explicarte. Que podías estar ahí sin miedo a ser juzgado.

Es como si el mundo te recordara, de la manera más callada posible, que esas conexiones que tuviste fueron reales. Que no desaparecen del mismo modo en que desaparece la tinta de un papel bajo el sol.

El tiempo no perdona, eso lo sabemos. Pero no tiene que ser una cosa que nos genera miedo. Puede ser la razón por la que hoy, en este momento, decidimos no dejar que alguien que importó se convierta en solo un recuerdo que nadie reguea.

Así que si hay alguien que acaba de aparecer en tu mente mientras leías esto, tal vez esa es la señal que necesitabas.

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